miércoles, 2 de junio de 2010

Mil maneras de cómo poder iniciar... y opté por la más informal.
Anteriormente, poseía uno.. compartido. Era, básicamente, uno sobre rutinas y cosas del amor que uno escribe cuando está: enamorado en la séptima nube, deprimido bajo tierra, con los pies bien puestos en la Tierra (rara vez, debo decir), o simplemente inspirado.. por palabras varias.





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Voy a comenzar narrando algo muy X que me sucedió hoy.
Todo comienza, cuando me encontraba acompañando a una compañera del curso y una de mis íntimas. Todo se sucedía demasiado estupendo, cuando ... ¡PUM!.. aparece mi otro yo.
Cuando digo "mi otro yo" me refiero a un chico "similar" a mi persona.. el cual tenía el pelo "rojo" (teñido, evidentemente) como yo, estatura y apariencia física ahí.. como la mía. Y quedé un tanto conmovido.. encontrar a alguien parecido. Nos cruzamos varias veces las miradas... hasta desaparecer por completo y seguir nuestros respectivos "destinos".
¿Será cierto eso que todos tenemos un gemelo.. o siete (como comentan las malas lenguas) distribuidos por todo lo que llamamos mundo?
No lo creo.. por una cuestión biológica.. a menos...
A menos que, mi Padre.. a la gran Diego Maradona, haya dejado hijos por doquier. Mmm .


En fín, acá se va la primera entrada. Lo disfruté un poco .