Ellx salió del trabajo, con el estrés de todos los días, buscando un refugio.
El abrazo del viento es buena compañía, pero no suficiente como la de su amadx.
Un momento, ya no hay tal "amadx".
Está solx.
Bueno, sigue.
Se tiene a sí mismx, piensa.
"Qué mejor compañía que la de unx mismx", pensó.
Hoy se encuentra mejor.