veloces como un Cadillac sin frenos,
todos los días tienen un minuto
en que cierro los ojos y disfruto
echándote de menos.
Incluso en estos tiempos
en los que soy feliz de otra manera,
todos los días tienen ese instante
en que me jugaría la primavera
por tenerte delante.
Incluso en estos tiempos
de volver a reír con los amigos,
todos los días tienen ese rato
en el que respirar es un ingrato
deber para conmigo.
Y se iría el dolor mucho más lejos
si no estuvieras dentro de mi alma,
si no te parecieras al fantasma
que vive en los espejos.
Incluso en estos tiempos
triviales como un baile de disfraces,
todos los días tienen unas horas
para gritar al filo de la aurora,
la falta que me haces.
Incluso en estos tiempos
de aprender a vivir sin esperarte,
todos los días tengo recaídas
y aunque quiera olvidar no se me olvida
que no puedo olvidarte.
Y con mi últimos esfuerzos apreto el botón que acciona el disparador.
Blanca niebla, no veo nada. No veo nada pero escucho gritos.
Vienen de lejos, eso parece. Creo que piden socorro pero no suenan como si fuera una urgencia. No sé, estoy confundido. No veo nada y estoy un poco nervioso. Los gritos se escuchan cada vez más cerca. Ahí comencé a vislumbrar algo... veo sombras. Luces que prenden y apagan a mi alrededor.
Ahora se suma un coro de voces. Voces varias. No puedo escuchar nada en concreto, todas hablan muy fuerte y no puedo concentrarme en tan solo una. Las imágenes comienzan a cobrar sentido. Siento una pequeña presión en el pecho. Por las dudas me siento en el piso, que es lo único seguro que tengo. Me aferro a él. No sé si quiero ver. No sé si quiero seguir escuchando a las voces. No estoy seguro de nada, más que de que quiero dejar de sentir eso. Quiero salir, estar y sentirme en un lugar seguro.
Veo un paisaje lleno de hojas de árboles, caídas. Puedo sentir esa brisa otoñal en mi cuello. Confieso que fui yo quien estuvo gritando todo ese tiempo. Ahora que estoy más tranquilo, estoy callado. Las voces se fueron apagando lentamente hasta sumarse al calmo silencio. Disfruto el paisaje lo más que puedo. No sé cuánto va a durar, asique por las dudas me apresuro y vivo, rio e intento ser lo más feliz posible.