miércoles, 25 de julio de 2012

Yo vivo y siento.

Saco la tapita de la birome y comienzo a escribir. Escribo por inspiración y total placer de descarga. Siento una adrenalina al escribir en cursiva, me transformo en un escritor sentimental, disfruto de cada pensamiento espontáneo y de cada vibrar de mi mente. Mi mano no piensa a la hora de escribir, simplemente lo hace. Hace lo que le dicen que haga. Ella actúa.
Escribo. Pienso en todos los vinos que tomaría y en todos los porros que fumaría por placer de vivir. Por supuesto que no me tomaría todo ni me fumaría toda la marihuana en un sólo día, trato de que el disfrute sea un poco cada día, la ración justa para poder volar y sentir cómo las cosas van perdiendo su peso y se me alivia la espalda, sentir cómo fluyen la sangre por mis venas, los latidos de mi corazón, cómo funciono. Cómo soy y cómo me siento. Cómo me siento a veces muy feliz y cómo a veces me pega para el orto, para el bajón. Maldito bajón. Nada es perfecto, si sucede conviene, bla bla bla.
Rock, malditos rockanroles que suenan en la radio de hoy. Y él simplemente baila, baila por las calles de esta libre y vanidosa ciudad. Te amo y te odio, Buenos Aires.

Gracias naturaleza por ser mi madre primera. Gracias por existir todos los días de mi vida, y yo por existir todos los días de tu vida. Me gusta tocarte y sentirte en esa brisa de mañana, en los cantares de los pájaros que se encuentran escondidos en los árboles, en el olor a tierra mojada esos días lluviosos, en el llanto de todos los bebés del mundo que sacan de quicio a las personas pero que a mi me llena de vida y de felicidad por sentirme y sentirlos vivos. De poder conectarme con otros humanos y sentir su piel contra la mia, completamente erizada, enamorarme, llorar, reir, vivir. De ser alguien, de ver, de poder percibir esa luz mágica que emanan las personas mientras estoy sentado en el banco de la plaza y soy uno más. Gracias.




lunes, 23 de julio de 2012

¡Respirar!

Acá me estoy,
estando,
ni flaco ni tan convidado,
vecino de mi mismo,
doliendo para averiguarme.
(¿Dónde voy a estar ayer?) 
Me miro de reojo el corazón 
y él me sonrie con puntos suspensivos.
"Bienvenido al club de los otra vez solitos..." 
Respirar,
dar de nuevo y respirar,
y si el destino mira mal
hablarle al oído y pedirle cartas.
Respirar, más que nunca respirar 
sacudir el cascarón 
y sacarse de encima 
la modorra, el que dirán, tres o cuatro heridas...
Me siguen como perros flacos
las novedades del pasado.
Yo me hago un nudo en el pulgar
para acordarme de olvidarme.
(¿Cuándo empiezan los después?) 
Y como tengo ojeras por curar 
me acuesto en el hombro de mi suerte.
Ojalá que huela bien esto de perderse...
Respirar, dar de nuevo y respirar,
si el destino mira mal
hablarle al oído y pedirle cartas.
Respirar, más que siempre respirar
suspender el cascarón
sacarse de encima
la costumbre de sangrar por la vieja espina
y como tengo sueños que perder.
Algunas noches madrugo a contra pierna 
ojalá que venga al pie todo lo que venga... 
Respirar, ¡dar de nuevo y respirar..!

domingo, 22 de julio de 2012

Tarde fría en casa.

Con dolor de garganta (y alguna quemadura en la mano) logré superar mi propia marca. Me quedé en casa, dormí hasta tarde y me levanté decidido a hacer algo desde mi lugar. "No hay mejor idea que proponerme cocinar algo", pensé. Después de reirme de mí mismo y de mi loca propuesta, acepté el desafío.
Ahora estoy observando al bizcochuelo que descansa arriba de la heladera, esperando por enfriarse, y a la torta de zanahoria y limón que está aún en el horno. No sé cómo va a quedar la mezcla de zanahoria y limón, pero espero que por lo menos no se me queme... no como la base del bizcochuelo. Ja.
En fin, estoy contento. Me propuse un objetivo corto y concreto y lo realicé. Tomé las riendas y enfrenté el desafío.
Extraño a mi terapeuta. Ja. No me resulta raro. Espero poder empezar pronto. Pronto.
Mañana es mi primer día de trabajo oficial. Bueno, ya tuve mi primer día en mi primera experiencia laboral (que duró tres días).. pero esto es más real. No sé qué lo hace más real, pero me gusta pensarlo así. No como una cuestión de realidad si no más bien como que esta vez va en serio, como si lo otro hubiese sido parte de una broma o un desafío de mal gusto para ganar un premio al final.
Estoy un poco nervioso, pero sé que es sólo el "empujoncito". Que después de la primera semana voy a estar mucho más relajado, menos tenso, disfrutando más de lo que estoy haciendo en vez de pensar cuánto falta para cobrar. Estas son mis expectativas. Espero que se puedan satisfacer. Sería una piedra menos de mi mochila.
Extrañaba también escribir y largar mis pensamientos en un rincón. A veces me pasa que tengo muchas ideas sobre cosas de las que me gustaría escribir... y es que son tantas que se me hace una mezcla terrible y  termino escribiendo sobre lo que pienso y siento en el momento. Como ahora.





Qué linda imagen. Me relaja demasiado.
Tomaré té y comeré tanta torta y tanto bizcochuelo hasta tener la sensación de estar por explotar.