Acá me estoy,
estando,
ni flaco ni tan convidado,
vecino de mi mismo,
doliendo para averiguarme.
(¿Dónde voy a estar ayer?)
Me miro de reojo el corazón
y él me sonrie con puntos suspensivos.
"Bienvenido al club de los otra vez solitos..."
Respirar,
dar de nuevo y respirar,
y si el destino mira mal
hablarle al oído y pedirle cartas.
Respirar, más que nunca respirar
sacudir el cascarón
y sacarse de encima
la modorra, el que dirán, tres o cuatro heridas...
Me siguen como perros flacos
las novedades del pasado.
Yo me hago un nudo en el pulgar
para acordarme de olvidarme.
(¿Cuándo empiezan los después?)
Y como tengo ojeras por curar
me acuesto en el hombro de mi suerte.
Ojalá que huela bien esto de perderse...
Respirar, dar de nuevo y respirar,
si el destino mira mal
hablarle al oído y pedirle cartas.
Respirar, más que siempre respirar
suspender el cascarón
sacarse de encima
la costumbre de sangrar por la vieja espina
y como tengo sueños que perder.
Algunas noches madrugo a contra pierna
ojalá que venga al pie todo lo que venga...
Respirar, ¡dar de nuevo y respirar..!
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