domingo, 22 de julio de 2012

Tarde fría en casa.

Con dolor de garganta (y alguna quemadura en la mano) logré superar mi propia marca. Me quedé en casa, dormí hasta tarde y me levanté decidido a hacer algo desde mi lugar. "No hay mejor idea que proponerme cocinar algo", pensé. Después de reirme de mí mismo y de mi loca propuesta, acepté el desafío.
Ahora estoy observando al bizcochuelo que descansa arriba de la heladera, esperando por enfriarse, y a la torta de zanahoria y limón que está aún en el horno. No sé cómo va a quedar la mezcla de zanahoria y limón, pero espero que por lo menos no se me queme... no como la base del bizcochuelo. Ja.
En fin, estoy contento. Me propuse un objetivo corto y concreto y lo realicé. Tomé las riendas y enfrenté el desafío.
Extraño a mi terapeuta. Ja. No me resulta raro. Espero poder empezar pronto. Pronto.
Mañana es mi primer día de trabajo oficial. Bueno, ya tuve mi primer día en mi primera experiencia laboral (que duró tres días).. pero esto es más real. No sé qué lo hace más real, pero me gusta pensarlo así. No como una cuestión de realidad si no más bien como que esta vez va en serio, como si lo otro hubiese sido parte de una broma o un desafío de mal gusto para ganar un premio al final.
Estoy un poco nervioso, pero sé que es sólo el "empujoncito". Que después de la primera semana voy a estar mucho más relajado, menos tenso, disfrutando más de lo que estoy haciendo en vez de pensar cuánto falta para cobrar. Estas son mis expectativas. Espero que se puedan satisfacer. Sería una piedra menos de mi mochila.
Extrañaba también escribir y largar mis pensamientos en un rincón. A veces me pasa que tengo muchas ideas sobre cosas de las que me gustaría escribir... y es que son tantas que se me hace una mezcla terrible y  termino escribiendo sobre lo que pienso y siento en el momento. Como ahora.





Qué linda imagen. Me relaja demasiado.
Tomaré té y comeré tanta torta y tanto bizcochuelo hasta tener la sensación de estar por explotar.

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