jueves, 4 de julio de 2013

Poder decir "adiós" es crecer.

Ya está, me cansé.
Viví pretendiendo ser lo más perfecto que pude, que no me di cuenta que hice todas las cosas mal. Como si a propósito me pusiera como resultado final darme cuenta que lo que me propuse desde un principio estaba mal. Y aún así seguí viviendo esa vida, para llegar a esa conclusión.
Creo que llegó el momento. Me encuentro en la cornisa de mi vida. Es ahora donde decido si sigo caminando por el borde, amagando a jugar a la vida, o entro de una vez. Tirarme definitivamente no es una opción viable. Soy consciente que es una clara opción pero no es lo que quiero, aunque vos, Nahuel, me hagas creer lo contrario.
Estoy muy cansado y estoy digo basta.
Basta de vivir mentiras.
No es vida si me sigo mintiendo a mi mismo. Por algo empecé. Lo poco que coseché lo celebro con mucho orgullo, pero hay más escalones por subir. Y es el momento.
No más estática.
No más "en el éter eternamente".
No voy a esperar más nada, voy a salir a buscar lo que quiero.
Y tendré que perseverar si lo que quiera obtener sea difícil.
Será mi reto personal.
Saldaré la cuenta con mi vida, con mi pasado. En pos de lo que soy y de lo quiero.
Es hora de una propuesta radical. Es ahora o nunca.
Más tarde puede ser realmente muy tarde.

De tardes frías.

No tengo a quien rezarle, pidiendo luz. Ando tanteando el espacio a ciegas. No me malinterpreten, no estoy quejándome. Soy jardinero de mis dilemas.
Hermana duda, pasarán los años, cambiarán las modas, vendrán otras guerras, perderán los mismos y ojalá que tú sigas teniéndome a tiro. Pero esta noche, hermana duda, dame un respiro.
No tengo a quien culpar que no sea yo, con mi reguero de cabos sueltos. No me malinterpreten, lo llevo bien, o por lo menos, hago el intento.
Hermana duda, pasarán los discos, subirán las aguas, cambiarán las crisis, pagarán los mismos y ojalá que tú sigas mordiendo mi lengua.
Pero esta noche, hermana duda, dame una tregua.