Putamadre.
Cómo duele no decirte "te extraño".
No quiero parecer un pesado, un enamoradizo, un apresurado...
No quiero inflarte el ego, ni mucho menos llenarte todo el tiempo de halagos...
Pero es inevitable no sentirlo cuando uno ya se acostumbró a vislumbrar el último destello de luz que emana la Luna acompañado de tu calor, de tu piel contra la mía. Cómo se viven estos momentos de lluvia torrencial magnífica sin vos.. ¡es como estar en un banquete solo!, sin la posibilidad de poder compartir esa gran arte con otra persona, con vos, en este caso.
Las noches son más frías y secas, la humedad ya no la siento tanto en mi cuerpo.
No quiero que se me reseque la piel, pero tampoco quiero que se me explote el corazón.
Vayamos lento, nene.
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