jueves, 8 de noviembre de 2012

Alivio de Luto.

Estoy en días muy particulares. Días en los que tengo ganas de volar bien alto, y de que realmente... todas las cosas me chupen un huevo. Quiero despegarme de la Tierra y que mi mente se quede en ella. No sé si volvería a buscarla, tengo la ligera sensación de que sería más feliz y la dejaría abandonada, enterrada.
Estoy cansado de pensar. Estoy cansado de decir ... "estoy cansado". Quiero dejar de sentirme así, pero no quiero hacer nada, simplemente, quiero que las cosas mejoren por arte de magia. Me siento una basura al pensarlo y decirlo. Me gustaría salir de la zona de ataque y no pasar a la zona de defensa. Existe algún campo en el que haya una zona de descanso para aquellos que también son jugadores en estado activo, en simultáneo?
Tengo que aprovecharlo. Mis ganas de hablar son muy infrecuentes, y cuando escupo lo que tengo dentro, inmediatamente quiero dejar de hacerlo. Asique, tengo que procurar ser lo más rápido posible. El tiempo me pisa los talones, los miedos me agarran de los tobillos. Paso tras paso, un dolor atroz pero necesario. Quiero salir de esta neblina.



Cuando busco el verano en un sueño vacío,
cuando te quema el frío si me coges la mano,
cuando la luz cansada tiene sombras de ayer,
cuando el amanecer es otra noche helada,
cuando juego mi muerte al verso que no escribo,
cuando sólo recibo noticias de la muerte,
cuando se corta la espada de lo que ya no existe,
cuando deshojo el triste racimo de la nada.
Sólo puedo pedirte que me esperes
al otro lado de la nube negra,
allá donde no quedan mercaderes
que venden soledades de ginebra.
Al otro lado de los apagones,
al otro lado de la Luna en quiebra,
allá donde se escriben las canciones
con humo blanco de la nube negra.

Cuando siento piedad por sentir lo que siento,
cuando no sopla el viento en ninguna ciudad,
cuando ya no se ama ni lo que se celebra,
cuando la nube negra se acomoda en mi cama,
cuando despierto y voto por el miedo de hoy,
cuando soy lo que soy en un espejo roto,
cuando cierro la casa porque me siento herido,
cuando es tiempo perdido preguntarme qué pasa.
Sólo puedo pedirte que me esperes
al otro lado de la nube negra.
allá donde no quedan mercaderes
que venden soledades de ginebra.
Al otro lado de los apagones,
al otro lado de la Luna en quiebra,
allá donde se escriben las canciones
con humo blanco de la nube negra.








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