jueves, 20 de junio de 2013

Tengo que tomar mis pastillas.

Él dejó la puerta abierta, tan sólo unos centímetros, pero la dejó abierta.
Yo lo miré irse, y miré a la puerta. Miré cómo pasaba la vida frente a mis ojos, y noté que estaba usando anteojos.
Anteojos. Los vi sucios.
Debería limpiarlos para ver mejor.
Salí a fumar un cigarrillo y cerré detrás mío la puerta.
Él salió y dijo:
- Hace mucho frío.
Me dio un beso y entró. Y es allí donde dejó la puerta abierta... y entró.
Mis ojos comenzaron a parpadear muy rápidamente y mis manos temblaban.
Vi pasar frente a mi la vida, solo, las calles frías pero no en soledad.
Se sintió vacío, pero no frío.
Cerré la puerta, pero desde adentro.

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